Croacia en la UE – ¿Qué han dicho? (sobre tópicos)

puzzlecroatia

Fuente: Web del Partido Popular Europeo

Por fin ha ingresado Croacia en la Unión Europea, convirtiéndose así en el 28º país del club. Al respecto, gran parte de la élite croata ha afirmado que el país balcánico ha materializado un “sueño”. No es extraño que se expresen en esos términos si tenemos en cuenta que la ideología oficial de la Croacia post-yugoslava ha sido el “europeísmo” y el “occidentalismo”. La autodefinición como un país “occidental” o “europeo”, en contraposición a los “orientales”, “eslavos” o “rusos” serbios, le valió a Croacia para ganarse las simpatías internacionales, sobre todo del mundo germánico. En la misma línea ocurre cuando la autodenominación es como país “centroeuropeo”, un concepto bastante asimilado a la proyección de las ambiciones geopolíticas del pangermanismo (no en vano Croacia y Eslovenia fueron países que estuvieron bajo férula austrohúngara).

La idea es sencilla, se trata de caer en el bando bueno ante la dicotomía entre “país avanzado” y “país retrasado”, lo cual conlleva negar el “yugoslavismo” o el “balcanismo” presentados como nuevos antagonismos (o incluso el “comunismo”, concepto ligado a Yugoslavia o a países “eslavos” y “pobres”). Un ejemplo de este deseo se expresaba en una de las pintadas que se podía encontrar en las calles de croatas (y eslovenas) durante los años del cambio (década 80-90): “Burek? Nein danke” escrita en alemán (“¿Burek? No gracias”, el burek es un plato muy popular en ex Yugoslavia y en los Balcanes).

Esta ideología elitista es compartida por amplios sectores de la sociedad croata, pero también de la comunidad internacional (si ésta apoyó a Croacia frente a Serbia en la guerra de los 90, por algo era). Un ejemplo claro de lo explicado son las declaraciones del Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, al comentar que con el ingreso “Croacia regresa al lugar que le corresponde: al corazón de Europa”. Es llamativa la identificación que hace Barroso entre Europa y Unión Europea, será que Suiza, Noruega o la propia Croacia de la época yugoslava están o estaban en otro continente que no es Europa. Pero al margen de la ironía, es pertinente subrayar que estas declaraciones son más graves de lo que  pueden parecer a simple vista, ya que así Durao Barroso establece una distinción entre los países que “les corresponden estar en el corazón de Europa” y los que no, comulgando con la ya citada ideología elitista croata.

Pero echemos un vistazo a la prensa. El lunes posterior a la entrada de Croacia en la UE, me dio por leer prensa española y vasca sobre el acontecimiento. En el rotativo madrileño “El País” encontré dos artículos sobre la cuestión. El primero de ellos, escrito por Lucia Abellán, fue útil para desnudar ciertas incoherencias de esta ideología europeísta, así como ciertos prejuicios de los tan admirados demócratas “germánicos” o “centroeuropeos”; ya que equiparaban a Croacia con “países aceptados prematuramente, por no preparados, como Bulgaria o Rumanía”. Entre quienes realizaban estas reflexiones encontrábamos a la eurodiputada del CDU teutón Doris Pack o la eurodiputada de centro-izquierda esloveno Tanja Fajon (cabe preguntar entonces si Eslovenia es una de esas potencias económicas). Además de seguir con las “asignaturas pendientes de Croacia” (¿más liberalización del mercado interior?) y de las reticencias de algunos Estados europeos, sobre todo de Alemania (ah, esos viejos amigos…) se recogían las declaraciones de una ONG europeísta de Bruselas, llamada “Friends of Europe”. Esta organización alertaba sobre la posibilidad de que “la UE se convierta en un club de países pequeños” (como si Bélgica destacara por su gran extensión). En definitiva, parece que el “sueño común europeo” está vetado para algunos. Los croatas serán más europeos que los serbios, pero sin pasarse: la frontera entre “germánicos” y “balcánicos” (¿o primera y segunda división?) no se ha esfumado totalmente en algunas mentes.

Si bien este artículo acusaba livianamente a Serbia de ser la nación que “más crueldad ha producido en las guerras balcánicas”, ese aspecto era tratado más por otro artículo de este periódico, firmado por Andrea Rizzi. Este analiza el giro europeísta del Gobierno “nacionalista” de Tomislav Nikolić (Томислав Николић), que aplaudía a la vez que advertía sobre el posible peligro de una vuelta a las andadas. El tono de maestrillo dando lecciones baratas era omnipresente en el artículo, máxime si tenemos en cuenta que muy pocas voces críticas se han alzado recordando la absolución de general croata Ante Gotovina por el TPIY (el mayor responsable de la limpieza étnica y expulsión de los serbios de Croacia en 1995) y el recibimiento apoteósico que recibió en Zagreb en noviembre pasado por parte de los dirigentes croatas después de dicha absolución.

En el periódico del País Vasco “Deia” me encontré con una entrevista de Silvia Martínez al eurodiputado croata (de origen argentino) Davor Stier, del partido derechista HDZ (Unión Democrática Croata). Stier fue elegido en unas elecciones que tuvieron solo 21% de participación electoral del censo croata. La cuestión es que Stier incide sobre todo en la ideología antes citada del “occidentalismo croata”, mencionando que Croacia fue así desde los tiempos del Imperio Romano hasta que fue parte del Imperio Austrohúngaro. Sin embargo, no fue Stier quien me llamó la atención, sino las preguntas de la entrevistadora que no dudó referirse como “yugo serbio” a la Yugoslavia socialista (rompiendo con el código deontológico del periodista). Además de eso, mencionaba que Croacia iba a cumplir el sueño europeo “antes que Serbia”. Tuvo que ser el político derechista croata quien frenase sus expectativas mencionando que el interés de Croacia era seguir abierto a sus vecinos, “también a Serbia”.

La guinda del pastel a esta colección de tópicos lo ha puesto ni más ni menos el mismo Primer ministro croata, Zoran Milanović, al asegurar que “Croacia tiene una gran aportación cultural que hacer a la UE” y ahí ha inscrito al científico Nikola Tesla y a nuestro Ivo Andrić, escritor. Pero hay un problema, esos personajes eran serbios (o por lo menos así se consideraban ellos mismos). Es cierto que en un sentido amplio podemos considerarlos como parte relacionada con Croacia o los croatas: Tesla nació en tierras que hoy forman parte de Croacia (entonces formaban parte del Imperio Austriaco), en una familia de origen étnico serbio, y Andrić nació en el seno de una familia de origen étnico croata, pero en Bosnia-Herzegovina. Por tanto, el criterio que valdría con uno no valdría con otro; Serbia en cambio puede esgrimir un criterio coherente, la autoidentificación de ambos genios. En definitiva, es cierto que ambos tienen  vínculos con Croacia, pero en el marco de una acto de la UE, teniendo en cuenta el ambiente serbófobo europeo, reivindicar la exclusividad de ambos para sí mientras se olvida el carácter serbio de ambos no es un gesto elegante, es como afirmar que no pueden existir serbios con talento.

Oxandabaratz

(Este post ha sido realizado con información aportada por Parni Valjak)

Versión original en euskara: https://drinazubia.wordpress.com/2013/07/05/kroazia-europar-batasunean-zer-aritu-dira-esaten-zenbait-topikori-buruz/

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